¡¡En qué nos estamos convirtiendo!!


Atrocidades como ésta no deberían pasar desapercibidas, publico en mi blog ésta información que me ha sobrecogido como pocas para que quede constancia de ella y no caiga en el olvido. Espero se pueda hacer justicia.

Defiendo el aborto en varios casos:

En caso de riesgo para la madre.

En caso de violación y siempre que pueda suponer un trauma para la madre.

En caso de malformación.

Vergonzosas igualmente las declaraciones de “Xarxa de Dones per la Salud”, quienes deberian de plantearse un cambio en las siglas de su Asociación, “Dones” por…….

Adjunto la fotografía de éste presunto Asesino, para que todo el mundo pueda ver su rostro:

Aquí la noticia:

MÉDICOS DE LA CLÍNICA ABORTISTA GINEDEMEX. “HOY HE PRACTICADO CINCO ROMPECOCOS”.

Pese al secreto de sumario, las escuchas telefónicas realizadas por la policía han desvelado que el personal de las cuatro clínicas abortivas del grupo Ginedemex investigadas en Barcelona utilizaba la palabra «rompecocos» como sinónimo de aborto, en frases tan descarnadas como ésta: «Hoy he hecho cinco rompecocos».

Además, gracias a la grabación de las conversaciones telefónicas con los pacientes, se ha descubierto que los médicos aceptaban hacer abortos hasta en el octavo mes de embarazo.

De hecho, según han informado fuentes de la investigación, dos de las clínicas tenían escondidas máquinas trituradoras de fetos en los lavabos de sus instalaciones, conectadas a un desagüe similar al de un inodoro para evacuar los restos humanos, ya convertidos en una masa de pasta.

La asociación E-Cristians denunció ayer la «inexplicable» actuación de Sanitat, que «en ningún momento ha controlado los abortos», dicen.

Y por otra parte, desde la Xarxa de Dones per la Salut se tachó la detención de estos médicos como un ataque al derecho del aborto.

Recomiendo tambien la lectura de éste texto:

NIÑOS EN LA BASURA



 

 

ESTEBAN GRECIET

Presume ZP de que la excarcelación de De Juana es una muestra más de que el Gobierno que preside defiende el valor supremo de la vida. ¡Qué sarcasmo! Cien mil niños fueron muertos el último año en las clínicas abortistas españolas y no menos de un millón, como en una guerra cruel, constituyen el holocausto español desde la despenalización de tres supuestos de aborto, que son delito aunque no sean punibles por la hipócrita ficción de llamar interrupción a lo que es una muerte provocada del no nacido, que en España se produce en uno de cada seis embarazos. El número de abortos voluntarios crece constantemente al 8 por ciento anual.

Amillia Taylor, esa minúscula maravilla de 21 semanas de gestación que pesó al nacer poco más que un cartucho de cacahuetes, es ahora un alegato viviente frente a la cultura de la muerte que expande la política oficial. Bebés como ella y aún de más tiempo son sacrificados cada día en esos mataderos inmisericordes disfrazados como dispensadores de salud y de los que algún día se horrorizarán nuestros descendientes como hoy lo hacemos de las historias de la esclavitud.

Cuenta la ginecóloga Beverly McMillan, de Chicago, hoy militante por la vida, que se le hizo cada vez más duro reconocer en los restos de abortos provocados los cráneos, las extremidades, los huesos y los órganos de fetos troceados. «Me decía a mí misma: ¿qué estás haciendo?, ¡esto es un cuerpo humano!»

Carlos Morín, el propietario de Ginedemex, la clínica donde parece que se hizo abortar a la joven deficiente de Avilés, ha dicho al tribunal que le juzga, por los posibles abortos ilegales en España denunciados por la televisión danesa, que no recuerda quiénes son los psiquiatras que trabajan para su fúnebre negocio y avalan la mayoría de las intervenciones. «Usted tiene su moral y yo la mía», había declarado como prueba del relativismo que profesa.

En Madrid, han sido hallados por la Guardia Civil cinco contenedores de la clínica abortista Isadora con numerosos restos de fetos humanos (se suelen emplear para cosmética, con lo cual el negocio se duplica)), que fueron enviados al Instituto Anatómico Forense para determinar si han sido muertos dentro o fuera del seno materno.

En el segundo caso, sería un infanticidio. Y es que en fetos de más de 20 semanas puede ser provocado el parto para matar al niño al aire libre y no antes, cuando aún está en el útero como marca la ley. Sólo un minuto basta para tener una oportunidad de vivir.

Las imágenes de esos fetos humanos sospechosos mezclados con residuos sanitarios, y las de los cubos de basura de todas las clínicas abortistas de España después de una jornada de trabajo, tendrían que ser proyectadas en los centros de enseñanza para que entrara por los ojos de los jóvenes escolares la brutal carnicería que se perpetra entre nosotros desde hace veinte años, con una anestesiada aceptación social y la indulgencia del legislador. Es urgente enseñar a los niños lo que es de veras el respeto a la vida y no el que se propone desde ciertas políticas.

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