Un nuevo bochorno en el capítulo valencianista


Se cumplió la máxima, cuando las cosas van mal, pueden ir a peor. Ayer se produjo un nuevo episodio dantesco dentro del valencianismo. El Club decidió celebrar lo incelebrable, la consecución de la Copa del Rey, forzando así a jugadores y a afición, en un escenario un tanto artificial donde incluso la alegría era forzada y poco natural. Hasta ese punto defiendo a los jugadores. Pero hubo mas.

Al llegar al ayuntamiento, esperaban cerca de un millar de aficionados para ovacionar a los que han hecho realidad ese sueño, un millar de aficionados que representaban al resto de cientos de miles valencianistas que, pese a no estar fisicamente , lo estaban de corazón. De entre ese millar de aficionados, muchos jóvenes, muchos niños, que no entienden de política, y que tan solo estaban allí presas de su euforia para celebrar el triunfo con los jugadores. Fue entonces cuando ocurrió.

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, con su entusiasmo que la caracteriza, reclamó a los jugadores su salida al balcón para saludar a esos aficionados que esperaban en la Plaza, y así celebrar junto con ellos el triunfo de la Copa, no hubo respuesta.

La alcaldesa lo intentó en otras tres ocasiones, sin obtener respuesta.

Los jugadores del Valencia, en adelante MERCENARIOS, se negaron a salir al balcón a celebrar con la afición la consecución del título de Copa.

Pese a mis discrepancias con la gentión del Club y con la vergonzosa actuación de parte de esa afición durante especialmente éste último año, con el “Kike vete ya”, “Koeman vete ya” para a la semana siguiente y despues de vencer al Real Madrid pasar al “Koeman quedate”, hoy, mas que nunca, me siento aficionado VALENCIANISTA, y estoy al lado de esos miles de aficionados a los que ayer les destrozaron el corazón, estoy con esos niños y jóvenes ilusionados que perdieron una tarde para celebrar junto con su equipo la consecución del títulode Copa.

La afición es soberana, y nadie, repito, nadie y menos unos MERCENARIOS pagados a precio de oro con dinero valencianista puede nunca menospreciar el sentimiento valencianista, a una afición que los representa.

Estimados MERCENARIOS del Valencia, habeis despreciado a esos miles de aficionados que esperaban vuestra salida al bancón, por lo que me habeis despreciado a mi, y al resto de aficionados del Valencia.

AMUNT VALENCIA.

AQUÍ EL RESUMEN COMPLETO EXTRAIDO DE LAS PROVINCIAS

La plantilla desprecia a la afición

Los jugadores se niegan a salir al balcón para ofrecer la Copa del Rey pese a que la alcaldesa lo pidió tres veces. El millar de seguidores acaba al grito de “mercenarios”.

El Valencia ha vuelto a demostrar la casa de locos que sigue siendo un club que marcha a la deriva, sin autoridad alguna, en el que cada cual obra a su antojo, en una temporada en la que está batiendo todos los récords de despropósitos. Ayer se superó a sí mismo con un gesto de mala educación protagonizado por la plantilla de futbolistas, quienes despreciaron al millar de aficionados que les aclamaban en la plaza del Ayuntamiento, ante los que se negaron a comparecer en el balcón consistorial.

La actitud de los futbolistas -entre los que no estuvieron Cañizares, Moretti, Albelda, Angulo y Zigic-, fue todavía más reprochable, teniendo en cuenta que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, les pidió hasta en tres oportunidades que accedieran a salir al balcón para saludar a los seguidores que se habían concentrado en la plaza. Lo hizo al recibirlos, lo repitió en su discurso y lo volvió a intentarlo cuando comprobó que se marchaban.

“Quiero pediros un favor, que salgáis al balcón para mostrar la Copa a la afición. Por favor, os lo pido en nombre de los valencianos”, solicitó la alcaldesa a los jugadores ante todos los presentes en el Salón de Cristal del ayuntamiento, apelando a que “el fútbol son sentimientos”. Al finalizar la recepción y comprobando que la plantilla se dirigía hacia las escaleras para ganar la calle, la primera autoridad municipal dialogó con Baraja, en un último intento por lograr el objetivo. “Hemos dicho que no”, espetó el capitán del Valencia a Rita Barberá.

El grupo de futbolistas, que también se negó a posar en la tradicional foto de familia en la escalinata principal del Ayuntamiento, se metió en el autobús. El presidente del club, Agustín Morera, gritó ante la puerta del vehículo: “¡Que salgan ya!”, en un nuevo intento por reconducir la situación, tan vano como los anteriores. Hasta el entrenador, Voro, trató de mediar con sus jugadores para convencerlos. Tercos como mulas, se mantuvieron en su postura sin pensar que con ello dañaban la imagen del club al que representan, el que les paga, muy bien por cierto, cuyo escudo lucen en el pecho. Ser futbolista parece estar reñido con las mínimas normas de urbanidad y respeto.

Para entonces, los aficionados del Valencia ya gritaban e insultaban a sus jugadores. “¡Fuera, fuera!” fue el primer cántico que se escuchó. Siguieron otros como “¡Jugadores, mercenarios!”, “¡Menos millones y más cojones!” o “¡No tenéis huevos!”, mientras se escuchaban también insultos irreproducibles.

El desdén de los futbolistas no fue únicamente hacia los aficionados. Alcanzó también a la alcaldesa de la ciudad y al propio Ayuntamiento, la institución que más ha colaborado con el Valencia en los últimos años, urbanística y económicamente. La indignación de Rita Barberá fue palpable, así como la de números concejales que asistieron a la recepción. Hasta tal punto fue así que Marta Torrado, responsable de Bienestar Social y diputada, cargó contra la actitud de los jugadores, a los que llamó “niñatos”.

Se da la circunstancia de que Torrado es la esposa del consejero delegado valencianista, Jesús Wollstein, cuyo rostro y el de Morera eran todo un poema. Ambos permanecieron en el ayuntamiento después de marcharse jugadores y demás consejeros, aunque rehusaron realizar manifestación alguna. “No tenemos nada que decir”, respondieron, tras el bochorno al que les sometieron sus futbolistas.

Por la tarde, conscientes de la gravedad de los hechos, el Valencia colgó en su página oficial las siguientes declaraciones de Baraja: “En ningún caso hemos querido molestar ni a la afición ni a la alcaldesa. Se había acordado expresamente y anunciado que no se iba a realizar ninguna celebración ostentosa después del año tan difícil que hemos sufrido y así se ha hecho, con discreción y humildad. Tras el acto, al bajar del Ayuntamiento íbamos a saludar a la afición antes de volver al autobús. No hemos salido al balcón por respeto al sufrimiento que ha tenido la afición durante todo este año. No obstante, nos sabe muy mal que alguien se haya podido molestar y pedimos disculpas por ello. Nuestra intención es ofrecer el título a la afición mañana (por hoy), antes del partido, como ya se ha dicho, para agradecerle todo su apoyo en esta temporada”.

Con anterioridad, consejo y plantilla habían acudido a la Basílica de la Virgen, a la que se hizo una ofrenda floral y se cantó el himno de la Coronación. Desde allí, la expedición accedió al Palau de la Generalitat, donde fue recibida por el presidente, Francisco Camps que, como la alcaldesa, recibieron una réplica de la Copa del Rey y una camiseta del Valencia firmada por la plantilla y con sus nombres en la espalda.

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