“Hermandad” catalana ante el Valencia Street Circuit


Hoy, como de costumbre, he recogido el diario y me he dirigido a un bar cercano para desayunar. Antes de recoger el diario he pensado, ¿ Las Provincias o Levante?… ya que hoy me he levantado guerrero y combativo, he elegido Levante.

Leyendo entre sus líneas, me ha parecido curioso un artículo titulado: “Hermandad” catalana ante el Valencia Street Circuit.

Ante la duda de dicho titular y ante el diario que lo publicaba, he empezado a leer sin saber a que me enfrentaría durante la lectura. Como iba avanzando en ella, mi rostro cambiaba se observaba en él cierto signo de placer, placer al leer una noticia tan acertada, y sobre todo placer al leerlo en un diario ajeno a mi tierra. En ese momento pensé que algo estaba cambiando. Al finalizar la lectura no cabía de gozo, y me dije… este artículo debe de salir en mi blog, homenajeando a su autor y sobretodo, al medio donde ha sido publicado.

Terminé mi desayuno y plegué el diario…¡¡Oh sorpresa!!, por unos minutos había llegado a creer que los burros volaban. Todo vuelve a la normalidad, como de costumbre, mi subconsciente había escogido para mi lectura el diario Las Provincias.

“Hermandad” catalana ante el Valencia Street Circuit

Por CARLOS ALFONSO CUÑAT

Uno de los argumentos con los que de manera recurrente nos bombardean los seguidores de las tesis unificadoras de la lengua, y por ende de la cultura, es la de la hermandad histórica entre catalanes y valencianos.

Desde todas las disciplinas científicas, entendiendo por tales las regladas universitariamente, desde hace algunas décadas han surgido estudios y análisis profundos en los que se nos pretende demostrar que, desde la “colonización” del antiguo reino árabe, no hemos sido más que un apéndice de la “Madre Cataluña” que desde nuestros orígenes como pueblo en el año 1238 (zampándose de un plumazo más de 2.000 años de historia) nos ha venido alimentado con la cultura y los recursos que nos aportaron los pobladores llegados desde los diversos condados catalanes.

Todos estos científicos se olvidan de la ingente cantidad de pobladores de otras partes de la península y de Europa -aragoneses, navarros, castellanos, franceses, italianos, etc.- que acudieron a poblar nuestras tierras atraídos, sin duda, por la seguridad que confería a los habitantes del reino los nuevos fueros y costumbres otorgados por don Jaime I -al margen de la despótica sociedad feudal que dominaba en la mayor parte de los reinos medievales de la época-, y por las inmensas posibilidades que se les abrían a quienes deseaban labrarse un esperanzador futuro con las tierras despojadas a los moros que se ofrecían a los cristianos que quisieran trabajarlas.

También se olvidan comentar, o tal vez omiten de manera interesada, las inveteradas disputas habidas entre el Reino de Valencia y los condados catalanes por cuestiones económicas y políticas. Los archivos históricos están repletos de misivas dirigidas por les Corts Valencianes a los distintos monarcas de la Corona de Aragón, reclamando su intervención para mediar en las acciones que desde Cataluña se ejecutaban contra intereses valencianos: desde impedir en diversas ocasiones, a lo largo del siglo XIV, que llegase a Valencia con normalidad el trigo que se almacenaba en Tortosa; hasta no reconocer muchas veces la competencia jurisdiccional de nuestro “Consolat del Mar”, pese a estar esta perfectamente detallada en el libro que recoge el privilegio real por el que se otorgaba a Valencia su “Consolat”.

Todo este largo preámbulo viene a colación por la noticia aparecida recientemente en diversos periódicos, acerca del tratamiento informativo que desde los principales medios de comunicación escritos catalanes –La Vanguardia, El Periódico y Mundo Deportivo– se hacia sobre el desarrollo del Gran Premio de Europa de Fórmula 1 de Valencia. Pese a que desde toda Europa se ensalzaba la magnífica organización y desarrollo de la prueba automovilística y que en los medios de comunicación especializados de todo el mundo se elogiaba a nuestra Comunitat como anfitriona del Gran Premio, nuestros “hermanos” catalanes dedicaban sus mejores páginas deportivas a desprestigiar la prueba denigrándola y cuestionando su continuidad. Parece ser que a nuestros vecinos no les ha sentado nada bien que en otra parte de España se dispute también una carrera de Fórmula 1, que además se realice en un circuito urbano de la singularidad del valenciano y que, sobre todo, se le llame Gran Premio de Europa cuando ellos son -tan sólo- el de “Spain”.

Está claro que no nos van a perdonar el hecho de que se le haga sombra -y eclipse- al circuito de Montmeló. Como tampoco perdonan ni toleran que nuestro puerto supere en tráfico de contenedores al de Barcelona. Aún a riesgo de parecer catalonófobo lo único que pretendo es demostrar que, ante un posible conflicto de intereses, no existe ninguna hermandad entre nuestra Comunitat y Cataluña. Que lo que nos venden con la supuesta confraternización fruto de la unidad cultural no son más que cantos de sirena -con barretina-, que pretenden engullirnos como pueblo, aprovechando en su beneficio el potencial económico que tenemos y apropiándose la tradición histórica y cultural que acumulamos.

Si realmente pensaran en términos de hermanamiento cultural y político, como muchas veces nos dicen y así quieren verlo los que defienden la unidad como nación, se congratularían de nuestros éxitos y aplaudirían nuestro desarrollo como parte de la misma “Nació”: Sus medios de comunicación parangonarían el hecho de que en la nación común se realicen dos grandes premios de Formula 1, en vez de denigrar con insidias el nuestro; pregonarían con orgullo que disponemos de los dos mayores puertos comerciales del Mediterráneo, buscando estrategias comunes de desarrollo que aprovecharan las sinergias, en lugar de torpedear y entorpecer la necesaria ampliación del valenciano; se desgañitarían reclamando de una vez por todas el AVE de Valencia-Madrid y sus conexiones a Alicante y Castellón como fórmula para mejorar las comunicaciones en la “parte sur” de la nación, en lugar de ningunearlo y entorpecerlo; y, finalmente, reclamarían una financiación para Valencia y Baleares -Les Illes según su peculiar jerga- idéntica a la que exigen para Cataluña, en vez de limitarse a pedirla única y exclusivamente para ellos.

En definitiva, sólo pretendo, al socaire de la noticia comentada, hacer una reflexión en voz alta acerca de la hermandad que, de manera burda, algunos pretenden vendernos entre las comunidades de la extinta Corona de Aragón, para de esa forma buscar una unidad cultural y política entre pueblos en los que nunca ha existido tal unidad, más allá de la sumisión a un mismo monarca -primero al de Aragón y luego al de España-. Por cierto: del agua ni hablamos.

Fuente: Lasprovincias.es

Anuncios

One comment

  1. para escibir tonterias mejor no escribs nada
    q antes te tendrías que informara d la historia
    y la lengua catalana q me parece que no la tienes
    muy clara, y por lo que respecta al Circuit de Catalunya
    el propio director del circuito no tiene la minima preocupacion
    por lo que pueda pasar, ya que Catalunya tiene un pasado
    en el mundo del motor increible y por si fuera poco
    no sólo se corre la F1 sino hay más de 13 carreras en todo el año
    si q es verdad q la F1 es una gran inversion pero no solo
    vive de eso.

    Ah, por cierto que las Le Mans series
    q se disputaban en Valencia ahora se
    corren en Catalunya…nse tu veras

    y no en todos lo diarios dichos aqui arriba
    decian esos, pq yo llegue a leer que fue un éxito

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s