ASESINO GENOCIDA


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(Gijón,18/1/1915- ¿?) Era el mayor de cinco hermanos y vivía en un barrio muy pobre.  Político comunista y responsable de orden público en Madrid en el periodo en que se cometieron miles de asesinatos en las calles y alredores de la ciudad. Gracias a los contactos de su padre, Wenceslao Carrillo, que le enseñó la militancia política y el odio a la religión, entró a trabajar en la imprenta de El Socialista como ayudante de la redacción e informador municipal.  Desde 1928 (13 años) fue miembro de las Juventudes Socialistas del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), en las que actuó para convertirlas en comunistas, partido al que pasó en 1936.   Ya el 15/12/1930 participó en la agresión física a un grupo de congregantes marianos de los Luises que vendían el diario católico El Debate y a continuación reconoce en sus memorias que participó en un grupo golpista del cuartel de Conde Duque contra el gobierno legalmente constituido (monarquía) aprovechando el alzamiento de Galán en Jaca, siendo uno de los miembros del grupo con el que colaboró el socialista Agapito García Atadell, futuro torturador jefe de una checa durante la guerra (esperó en una chocolatería de la calle Eslava a que aparecieran las tropas golpistas, pero fue detenido).

Durante la II Republica, y en la escuela de verano socialista de Torrelodones, en 1933, logró la imposición de Largo Caballero y el marxismo en las Juventudes Socialistas, lo que las aproximó al comunismo.  En abril de 1934 fue elegido secretario general de las Juventudes Socialistas, colgando en su despacho el retrato de Stalin (lider sovietico responsables de millones de muertes, pero un ídolo para él). Participó, y ya dos veces va contra un gobierno elegido democráticamente, en el golpe de estado sangriento contra el legítimo gobierno republicano de octubre de 1934 en Asturias como secretario general de las Juventudes socialistas, por lo que tras su derrota fue ingresado en prisión (7/10/34) hasta que fue sacado de la cárcel el 17 de febrero de 1936 con la victoria del Frente Popular, tras lo que visitó Rusia.  Había participado el 26/7/34 en una reunión entre las juventudes comunistas y socialistas como delegado de la comisión ejecutiva de la Federación de Juventudes Socialistas para planificar su participación en el golpe de estado de octubre de 1934 (era su segundo ataque violento a la legalidad).  Fue el cabecilla de una maniobra secreta por la que pasó las Juventudes Socialistas a las Comunistas, formando las Juventudes Socialistas Unificadas, de carácter comunista, a partir de abril de 1936.  Él se afilió al Partido Comunista de España.

El alzamiento de  julio de 1936 le sorprendió en París, donde esperó un mes para ver cómo evolucionaba la situación y volver o no.  En el otoño de 1936 se pasó al Partido Comunista Español, y en 1937 fue nombrado miembro del comité central del PCE.  En 1939 rompió con su padre, Wenceslao Carrillo, por la decisión de éste de unirse a los que consideraban perdida la guerra.

Durante la guerra civil no participó en la lucha del frente sino que se limitó a cargos políticos.  Así, entre noviembre de 1936 y enero de 1937, como Delegado de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid se vio involucrado en la responsabilidad criminal y moral por el genocidio de miles de personas durante noviembre y diciembre de 1936 especialmente en Paracuellos del Jarama (Madrid), genocidio que el juez “estrella” socialista Baltasar Garzón se negó a actuar ante una querella pese a que sí investiga otros hechos sucedidos en otros continentes. En entrevista con el historiador no franquista Javier Cervera le dijo “… Para mí lo importante era que Franco no pudiera organizar tres (…) cuerpos de ejército (…) Y ese objetivo lo logramos.  ¿No lo logramos salvando la vida de esta gente?  Es verdad, pero en aquel momento moría mucha gente en Madrid (…).  Remordimientos de conciencia no tengo ninguno y pienso que cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo que hice yo (…).  Pero, lo cierto que en ese momento era o ellos o nosotros. (…) odio a esa gente le tenía yo tanta como le tenía la mujer que le habían hundido la casa.  (…) En aquel momento eso me preocupó como un hecho político negativo para la República” (Madrid en guerra, Ed. Alianza Editorial, 1999, página 103). En un documental del canal Historia evidencia su culpabilidad tras mentiras como que los que estaban en la Carcel Modelo y fueron trasladados eran militares implicados en la rebelion (cuando había militares, y curas, abogados, obreros, ancianas, estudiantes, amas de casa, etcétera). Otar mentira que le acusa es que dicen que lo que sucedió fue que cuando iban para Valencia asaltaron en comboi y los asesinaron, cuando en realidad fueron varios viajes con grupos seleccionados que una y otra vez iban al lugar del genocidio (nunca hubo asalto), también miente diciendo que tambien participaron personas desplazadas de Extremadura y otros lugares (los asesinos eran milicianos socialistas y comunistas, organizados y con permisos gubernamentales). También dice que se enteró por Félix Schlayer (al que acusa de ser un nazi y dipolomático finlandés, cuando era dipolomático noruego y no era nazi sino que vivía en España desde principios de siglo). Además, tars ser informado por Schlayer siguieron las caravanas de la muerte republicanas. Y también es grave que un simple diplomático supiera más de un crimen de miles de muertos que el propio responsable del orden público. Los crímenes de Paracuellos del Jarama pese a la, al menos, comisión por omisión de Carrillo eran tan fáciles de detener que con sólo la voluntad que puso el anarquista Melchor Rodríguez se detuvieron ipso facto. Por ello, con sólo la acción de Carrillo en un principio se hubieran salvado miles de vidas.  Si no dio la orden ni lo conoció demuestra una incapacidad política en el cargo que le debía inhabilitar de por vida a responsabilidades públicas. Durante los crímenes de Paracuellos se entrevistó con el diplomático noruego Felix Schlayer que le informó de que sabía lo que pasaba en Paracuellos del Jarama pese a lo que (añadido a su condición de responsable del orden público madrileño) no hizo nada para salvar la vida de las miles de personas ejecutadas por sus creencias religiosas, políticas o condición social. Llegó a afirmar que los presos estaban seguros y no habría matanzas pero mientras tanto decenas de autobuses llenos de presos sacados de las cárceles de Madrid cruzaban las calles de la ciudad cuyo orden era su responsabilidad y eran fusialdos en masa y enterrados en grandes fosas en la misma área en que su suponían que debía garantizar el orden público. En el Consejo de Orden Público de 10/11/36 se trató expresamente el tema de los asesiantos de Torrejón de Ardoz y Paracuellos del Jarama e incluso Serrano Poncela fijó criterios de selección de presos para las ejecuciones.

El 11/11/36 dictó una orden organizando los servicios de investigación y vigilancia que precisamente estaban ejecutando las matanzas masivas. En la Junta de Defensa de ese día otuvo la autoridad sobre los traslados de presos y reconoció que “la evacuación había tenido que ser suspendida por la actitud adoptada últimamente por el cuerpo diplomático”. Se refería a que varios diplomáticos habían protestados por los crimentes y por ello la “evacuación” (es la refencia cínica a las matanzas en Paracullos, Torrejo o Rivas Vaciamadrid) no podían desarrollarse de igual forma. En el 2005 dijo que ni sabía dónde estaba Paracuellos (¿se imaginan semejante sandez?).

Tras la derrota militar huyó a Francia y Méjico.  Intentó una frustrada invasión guerrillera a través de los Pirineos con los maquis que salvo asesinar a algunos civiles, sacerdotes y guardias civiles no dio ningún resultado por la pasividad y oposición de la población civil.  En 1960 fue nombrado Secretario General del Partido Comunista de España (VI Congreso del PCE) en sustitucion de “La Pasionaria”.  Era gran amigo del terrible dictador comunista rumano Ceaucescu y fue acogido por Stalin en la Unión Soviética hasta que regresó a España en febrero de 1976 donde fue diputado en las Cortes monárquicas entre 1977 y 1986. Tras su fracaso en elecciones democráticas en 1982 se retiró de la secretaría hasta que en 1985 fue excluido de los órganos de dirección del PCE, al que abandonó después, creando un desconocido Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista que obtuvo un fracaso electoral en las elecciones al Parlamento Europeo.  En 1991 firmó un acuerdo para que los miembros de su partido ingresaran en el PSOE.  La imagen corresponde a los años de la República y a los que se le vincula con el genocidio de Paracuellos del Jarama (Madrid, 1936).

La Universidad de Madrid le ha nombrado doctor honoris causa, que por su trayectoria política, ha sido retitulada como doctor “mortis causa” y doctor “horroris causa”. Indalecio Prieto (ministro de Justicia republicano con Negrín), el vaso Manuel de Irujo dijo que debí detenerse y procesarse a Santiago Carrrillo por los asesinatos de Paracuellos (eso lo dijo en 1937)

Afirmó en Unión Radio el 12 de Noviembre refiriendose a la resistencia interior: “La resistencia que pudiera ofrecerse desde el interior está garantizada que YA no se producri´´a, ¡que no se producirá! Porque todas las medidas, ABSOLUTAMENTE TODAS, están tomadas para que no pueda suceder en Madrid ningún conflicto”.  Es evidente que sabía y presumía de lo ocurrido en los crímenes de Paracuellos del Jarama.  De hecho el anarquista Melchor Rodríguez le acusó directamente del genocidio.  Es más el acta de la reuníon de la Junat de Defensa de Madrid del 11/11/1936 deja claro el conocimiento de los crimenes.  También le acusó expresamente de fusilar a miles de seres humanos el secretario general del Komintern, Georgi Dimitrov, en documento dirigido a Kliment Voroshilov que afirma que “Carrillo que era entonces gobernador [delegado] dió la orden de fusilar a los funcionarios [y curas, empleados, y amas de casa, y monjas, y jubilados, y…] fascistas detenidos”. También le acusa el comunsita búlgaro Stepánov.  Otro acusador ha sido el antiguo comunista era Carlos Semprún Maura, que en 9/4/1994 publicó un artículo en el diari ABC en el que afirmaba que Carrillo ordeno la matanza de Paracuellos “cosa que ha reconocido off the record”.

¿Se juzgará este crimen en bien de la memoria histórica? Rodriguez Zapatero: ¿para cuándo el juicio contra Carrillo por delito de genocidio?, que no prescribe.

La verdadera Memoria Historica.

Extraido de: http://www.memoriarepublicana.com/

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