Mis reflexiones

El Champú biológico


Ya llegué a la cuarentena, al principio daba un poco de vértigo pero cuando pierdes el miedo y aprendes a manejarte por las alturas resulta ser una verdadera gozada. Creo que cada vez me entiendo mejor y me gusto más. Mantengo habitualmente unas reflexiones conmigo mismo imposibles de conseguir en épocas anteriores. Fascinante.

Lo reconozco, hubo un día que pensé que lo iba a lograr, que iba a entender el comportamiento humano y sus vicisitudes. Cuanto mas avanzaba en la prospección mas conocedor e inteligente me sentía. Un día llegé a un punto global donde confluian todas las ramificaciones, algo así como la maquinaria del sistema, su corazón. La decepción fue tal que hoy voluntariamente he decidido retirarme y volver a ser tonto, ese tonto que, a pesar de verlo todo, nada quiere ver.

Una de mis últimas reflexiones vino de una pequeñez, tal vez una tontería pero que, al desarrollarla se me fue de las manos y se convirtió en una bomba de relojería a nivel mundial, tal vez sea por mi imaginación desbordante o tal vez sea porque la humanidad no es como verdaderamente desearía que fuese.

Como dije antes todo empezó por una pequeñez, desnudo, desde mi cuarto de baño y tumbado en mi baño de espuma, con mi vista fija en un recipiente de champú y dando libertad a mi imaginación pude contemplar un champú orgánico, un líquido que, mediante células vivas se podía reproducir constantemente para crear un champú inacabable, eterno.

En cualquier baño de cualquier casa de cualquier ciudad del mundo siempre existiría un recipiente lleno de champú totalmente gratis. Sí, GRATIS, completamente GRATIS para todos, y por siempre.

Si existe una palabra que al nombrarla provoca pánico entre la industria, política y banca esa es la palabra GRATIS.

Continué relajado desde mi baño cubierto de agua y espuma imaginando el desarrollo de dicho descubrimiento, y desde mi relajación, cerré los ojos.

Decidí patentar dicho descubrimiento. El objetivo esra poder distrubuir dicho producto para que todos los habitantes del planeta tuviesen por fin un producto totalmente gratis y eterno.

Pronto empezaron los movimientos, recibía diariamente  decenas de llamadas de empresas ofreciéndome altas cantidades de dinero por la patente de mi champú orgánico.

Me teletransporté de nuevo a mi bañera desde donde se estaba gestando el desarrollo y me pregunté, ¿Hasta donde vas a ser capaz de resistir sin ser tentado por el dinero?.

Creo que en ese momento no era consciente de la cantidad de vidas humanas que podría salvar con algo tan aparentemente insignificante como la higiene, a través de mi champú orgánico. Cerré los ojos y me sumergí en mi bañera de nuevo.

Si aceptaba el dinero hubiesen podido vivir mis diez generaciones siguientes de manera holgada y sin apenas preocupación. Mi vida resuelta en un plisplas, pero la patente sería destruida y mi “MundoFeliz” no sería posible. Decidí tomar el camino mas complicado, obviar dichos ofrecimientos y continuar adelante con mi proyecto de manera totalmente altruista para poder favorecer y ayudar a todos los habitantes de mi Planeta. Decidí proteger la patente con mi vida.

El siguiente paso sería la fabricación y distribución del producto para que puediese llegar a todos los rincones del mundo, para que todos pudiesen tener el champú biológico en su casa de manera eterna. Una vez conseguido ese paso, todo el entramado preparado para dicha distribución desaparecería puesto que no iba a existir una nueva distribución, se trataba de un producto eterno.

Llamé a muchas puertas, bancos y particulares. No hubo nadie que no me felicitase por la idea y por el proyecto pero, desgraciadamente nadie me iba a facilitar el dinero para promocionar y distribuir un producto gratis en el cual nadie iba a tener beneficios. Parece que después de mis visitas se produjeron contactos a alto nivel y pronto llegó la noticia a altas esferas de gente poderosa.

La banca no iba a apoyar ningún proyecto que consiguiese que el mundo moviese menos cantidad de dinero, la industria no iba a permitir bajo ningún concepto que saliese a la luz un producto que no le reportase beneficios y le restase cuota de participación, y lo que es peor, ningún Gobierno podía poner en peligro su sillón por apoyar un producto gratuito.

¿Cómo la gratuidad de un insignificante producto, entre los millones de productos existentes en el mundo iba a poder colapsar un sistema?.

Desgraciadamente un día abrí la prensa y puede encontrar un artículo sobre mí, sobre mi persona, en el cual se intentaba desacreditar de manera vil y cruel contando mentiras sobre ella. Pronto empezaron las burlas en todos los medios y en pocos días conseguí pasar a ser un personaje anónimo a alguien muy popular y conocido por sus desequilibrios psíquicos y emocionales.

Abrí de nuevo los ojos, e intenté recurrir a mi creador para que, desde su pequeño retiro en su bañera me ayudase a contrarrestar ese imprevisto y encontrar el movimiento oportuno para lograr esa fabricación y distribución del champú biológico.

No lograba encontrar nada pero no me dí por vencido, el agua todavía estaba caliente por lo que me quedaba algo de tiempo, así que decidí volver y continuar luchado, pero por primera vez desde que empecé, cerraba los ojos sin tener un plan establecido, y eso me daba mucho miedo.

Allí estaba yo, dejado ésta vez sin defensas por mi interlocutor en medio de un mundo voraz. Estaba siendo víctima de un ataque despiadado procedente de gente poderosa, la misma gente que me había cerrado las puertas a dicha financiación para su producción y distribución.

Existían poderosas razones provenientes de muchos sectores, entre ellos la industria química para evitar por todos los medios que dicho producto viese la luz.

Primero intentaron comprar la patente, el plan B fue gastar cantidades ingentes de dinero llenando todas las páginas de todos los medios audiovisuales con el único objetivo que desacreditar a mi persona, y ahí estaba, intentando superar dicho plan B pero con un gran temor, si lograba  superar dicho escollo, ¿existiría plan C?.

Un día recibí una llamada, alguien de forma anónima estaba dispuesta a colaborar económicamente en dicho proyecto y ofrecía para ello todos los medios necesarios a su alcance, un talón en blanco. Sólo una condición, su total anonimato.

El agua se estaba enfriando y empezaba a tener mis manos entumecidas, llevaba en ella mas de tres horas pero todavía no era el momento de  salir, no podía de ninguna manera abandonar en éste momento a mi protagonista a su suerte mas después de todo su esfuerzo, no me lo perdonaría jamás, yo lo metí en esto. Decidí evacuar el agua tibia y rellenar de nuevo mi bañera con agua hirviendo, necesitaba unas horas mas para poder conseguir mi sueño. Volví a relajarme, me sumergí en las aguas cálidas y cerré los ojos.

En esos momentos me encontraba en un momento delicado y, pese a no conocer la identidad ni las verdaderas intenciones de mi salvoconducto, no podrían ser peores que las de mis enemigos, acepté dicha ayuda.

El primer paso fue organizar una campaña de lavado de imagen de mi persona y de nuestro producto e intenciones a nivel mundial, a la vez que contraatacar a la industria química para intentar deteriorar su imagen con punto fuerte la contaminación y sobornos y mantenimiento de gobiernos.

La campaña surtió un efecto extraordinario y la industria química, desarbolada en ese momento decidió poner en marcha su último y mas temido plan, su plan C.

La composición química de la patente fue copiada y repartida por cámaras de seguridad por todo el mundo. Ya nada podía frenar su expansión. Tampoco tenia ya miedo a la muerte, ni siquiera ella podría frenar ya nuestro sueño, con o sin mí, la maquinaria ya estaba en marcha y completamente engranada. Mientras todo esto acontecía yo permanecía oculto y con identidad falsa.

Se crearon las primeras factorías en lugares estratégicos del planeta para que la distribución pudiese llegar a todos los rincones del planeta y…. llegó el día, el día en que nuestro sueño se hizo realidad, el primer champú biológico era entregado de manera totalmente gratuita a un habitante de éste planeta, a partir de ahí las entregas se realizaron por millones.

Estábamos empezando a cambar el mundo, habíamos conseguido derrotar a todo un entramado sistema capitalista corrupto mundial.

El champú biológico se regeneraba totalmente y nunca perdía sus propiedades, pero lo que lo hacía mas atractivo era que se trataba de un producto totalmente biodegradable y no contamimante, sirviendo como nutrientes para nuestras tierras y provocando una fertilidad en éstas nunca conocido. Mi planeta fue muchomás verde desde entonces.

Lo habíamos conseguido, esto significaba el inicio de un mundo distinto, diferente, mejor, más solidario, menos materialista. Giré la vista buscando a mi creador……

De repente, algo extraño ocurrió, todo mi escenario se diluyó y desapareció, me encontré en medio de la nada, nada existía, solo yo.  Todo era blanco y frío. El telón había desaparecido. Por un instante pensé que había muerto pero no, respiraba, vivía pero ¿Dónde estaba?, ¿Qué estaba ocurriendo?.

Cerré los ojos y fue entonces cuando lo puede ver, mi creador estaba tumbado en su ducha, completamente inmóvil y con sus manos entumecidas, el grifo continuaba escupiendo su reguero de cálida agua que rebosaba  por sus paredes convirtiendo su caída en una formidable cascada de espuma que inundaba todo el habitáculo y, allí estaba él, flotando sobre un mar de agua tintada de rojo, de un rojo biológico.

Dedicado a Nicola Tesla.

Pablo Sanchis Royo. 24/12/2010

Anuncios