generalitat valenciana

Miles de afectados en la Comunitat Valenciana por la alerta del Tsunami


Miles de valencianos se han visto afectados por la alerta del Tsunami en la Comunitat Valenciana decretada por el Gobierno de la Generalitat Valenciana durante el día de ayer 17 de Noviembre.

“Cuando nos enteramos de la alerta cogimos a los niños y  nos fuimos inmediatamente a la playa de Gandía para ver llegar el Tsunami, aquello estaba abarrotado de gente, estuvimos casi 1 hora dando vueltas para encontrar sitio”.

destacado_20111107

Expectación de los surfistas en la CV ante la inminente llegada de la “Gran Ola”

Los pueblos del interior de la Comunitat Valenciana quedaron ayer  totalmente despoblados ante el gran éxodo de la población valenciana a las playas de la Comunitat para ver un fenómeno casi único e irrepetible.

“Yo salí a hacer la compra como de costumbre y me sorprendió no ver a nadie en la calle, ni coches, ni niños jugando, llegué a tener miedo la verdad”, comenta una de las pocas ancianas de Ayora que ayer se quedó en su pueblo.

“Las carreteras estaban colapsadas, comenta uno de los afectados que se dirigía a Benidorm, estuvimos casi dos horas parados entre Alcoy y Sant Vicent del Raspeig, cuando llegamos a Benidorm al parecer la ola ya había llegado, aunque una vez allí aprovechamos para bailar los pajaritos”.

Sin embargo, la alerta por Tsunami decretada por el Gobierno de la Generalitat Valenciana duró poco, en apenas 20 minutos ésta fue eliminada por imposición del Ministerio del Interior.Daniel Hughes

“Lo lamento profundamente, durante la tarde de ayer no tenía con quién dejar a mi niño y decidí llevármelo al trabajo, en un momento de despiste vi que había apretado un botón rojo en la sala de operaciones”, comenta al parecer una de las involucradas.

Si bien nunca llueve a gusto de todos, existe un sector que se está frotando las manos es el sector hostelero, “tuvimos ayer una ocupación atípica del 100% y reservas anticipadas para cuando la próxima alerta, nuestro sector está pasando por momentos delicados y la verdad es que alertas como las de hoy consiguen que tomemos una gran bocanada de aire, necesitamos muchas más alertas de éste tipo a lo largo del año, hablaremos con el Gobierno de la Generalitat Valenciana”. Apuntó el  presidente de la Asociación de hosteleros.

Si bien kayakistas y surfistas de toda España que se desplazaron en masa a las costas de la Comunitat Valenciana para disfrutar de esa “magnífica ola” se sintieron profundamente engañados por el Gobierno de la Generalitat Valenciana. “Esto es un timo, no se puede jugar con la ilusión de la gente de ésta manera, vamos a tomar las medidas oportunas” comentaba uno de los surfistas afectados”.

Hoy los pueblos de interior de la Comunitat Valenciana han vuelto a la normalidad, las playas de toda la costa han recobrado su aspecto melancólico de invierno, excepto la de Benidorm donde nunca amanece.

Miles de personas se manifiestan contra la política educativa del Consell


Hoy hablaremos de educación. Dice la cabecera:

“Miles de personas se manifiestan contra la política educativa del Consell”.

Mientras el resto de España se muere de hambre, mientras ya casi un 20% de los españoles están en el paro, mientras al resto de los españoles les quitan sus casas por no poder cumplir con su pagos hipotecarios… en la Comunitat Valenciana hay un grupo de personas que teniendo sus sueldos y sus casas aseguradas salen a la calle  en lo que es una protesta política camuflada y no educativa.

Esto me recuerda a las manifestaciones masivas durante el Gobierno de Aznar. Todo el mundo tenía trabajo, todo el mundo tenía asegurada su pensión, todo el mundo tenía acceso a una vivienda y todo el mundo podía disfrutar al menos una vez al año de sus vacaciones. Manifestaciones en contra de la derecha y no reivindicativas como se ha podido comprobar.

Hoy la situación es catastrófica, muchas familias no pueden comer, otras están en la calle desauciadas, millones de familias se han quedado en el paro, sin embargo no salen a la calle, quienes los empujan, los sindicatos, están bien pagados por el Gobierno Socialista.

Sin embargo, en la Comunitat Valenciana los sindicatos se preocupan por las personas y por ello han movilizado una manifestación para exigir calidad en la enseñanza.

En fin, esto es lo que tenemos en un país donde existe históricamente la peor izquierda de Europa.

El Consell indemnizará con 32.300 € a una funcionaria que se rompió el brazo al caer en la Ciudad de la Justicia


Hay cosas que me sacan de quicio, como esta. Hay que tener caradura para, despues de, eso si,  un desafortunado accidente y despues de haber estado cobrando el 100% de su sueldo durante 2 largos años estando de baja por una simple rotura de brazo, demandar y pedir una indemnizacion por daños y perjuicios.

Veamos, señora en cuestion, en todo caso, si alguien debiera demandar a alguien, deberiamos de ser todos los españoles trabajadores y cotizadores a la Seguridad Social a usted, por alargar miserablemente durante dos años el cobro de nuestro dinero cotizado para casos reales de enfermedad, accidente o infortunios varios, y no para holgazanes y maltrabajadores. Y para mas Inri, reclamar 72000 euros mas a cargo de los contribuyentes por daños y perjuicios ocasionados por ese desgraciado accidente. Gracias a Dios la mayoria de los españoles no somos como usted. Para que España funcione como otros paises europeos, nos sobran caraduras y nos faltan trabajadores.

La Generalitat deberá indemnizar con 32.300 euros a una funcionaria que se rompió el húmero izquierdo en enero de 2005, tras resbalar en la zona de ascensores de la Ciudad de la Justicia debido a que el suelo se encontraba mojado, según una resolución del Consell Jurídic Consultiu.
El órgano consultivo estima en parte la reclamación realizada por la demandante, quien solicitaba una indemnización total de 79.400 euros por los daños y perjuicios causados.
La mujer cayó al suelo cuando se dirigía su despacho de la Fiscalía y como consecuencia del accidente fue intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones, por las que estuvo ingresada un total de 5 días, mientras que pasó 286 día de baja impeditiva y otros 255 de baja no impeditiva.
En un principio, reclamó 39.600 euros por los días de estancia hospitalaria y de baja, así como por las guardias que no pudo realizar y por los gastos abonados a una piscina para realizar ejercicios de rehabilitación.
Sin embargo, tras recibir el alta médica definitiva en noviembre de 2006, amplió su reclamación hasta 79.400 euros, debido a los daños y perjuicios derivados de las secuelas que le dejó el accidente.
El órgano instructor del caso le reconoció el derecho a percibir una indemnización por daños y perjuicios por la cantidad de 8.023 euros, más la cantidad que señale el Tribunal de Evaluación de Incapacidades del Instituto Nacional de Seguridad Social como secuelas, al considerar que no procede reparación por los días en los que estuvo impedida para su trabajo.
Por su parte, el Consell Jurídic Consultiu considera que concurren todos los requisitos para que la Administración de la Generalitat resarza los daños y perjuicios irrogados a la funcionaria, de forma que ésta vea reconocido su derecho a quedar indemne por los daños sufridos por la fractura del brazo.
Señala que como e desprende de la reclamación y de las manifestaciones de cuatro compañeras de trabajo, cuando ocurrió el accidente no existía ninguna señal o indicación que advirtiera del peligro que comportaba que el suelo de la zona de los ascensores estuviera mojado.
Indica que el hecho de que la perjudicada haya percibido algún tipo de retribución durante el período de baja “no impide apreciar que constituyen asimismo daños indemnizables el conjunto de molestias, limitaciones de toda clase, dolor físico, necesidad de someterse a intervenciones quirúrgicas y, en general, alteración del régimen ordinario de vida”.
Respecto a las guardias perdidas, el CJC señala que la doctrina del Consell es no reconocer con carácter automático este concepto de indemnización , puesto que en realidad el trabajo no se realizó, por lo que, a su juicio, “sólo deberá reconocerse una indemnización a tanto alzado para resarcir este concepto”.
En este sentido, establece una indemnización de 6.000 euros por período de curación, 22.706 euros por las secuelas, 3.500 por la pérdida de ingresos por guardias no realizadas y 90 euros por gastos de rehabilitación, lo que supone una cantidad total de 32.296 euros.